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lunes, 8 de noviembre de 2010

Própolis, el gran aliado



El propóleo es un conjunto de sustancias resinosas, gomosas y balsámicas, de consistencia viscosa, que las abejas "Apis mellífera" recogen de ciertas partes de los vegetales. Las transportan al interior de la colmena y las modifican en parte con sus secreciones (ceras y secreciones salivares). Las abejas lo utilizan como cimiento para la colmena, ya que les protege de hongos, bacterias y otros invasores.
El término propóleo proviene del griego Propolis que significa “defensa de la ciudad”.


¿De dónde viene?

Esta versátil sustancia resinosa es el sistema inmunológico de los árboles. Las abejas la recogen y transforman, para desinfectar la colmena, sellar grietas y embalsamar intrusos que no pueden expulsar por su tamaño. El propóleo es lo que garantiza la total asepsia de un ambiente como la colmena, un verdadero caldo de cultivo de virus y bacterias, a causa de su temperatura y humedad.

Los flavonoides o materias colorantes son una de las sustancias más activas de la composición del propóleo con carácter antiséptico. Su principal importancia como complemento de la alimentación se basa en sus propiedades inmunoestimulantes, aumentando la resistencia del organismo frente a las infecciones. Atendiendo a estas cualidades, los antiguos egipcios lo utilizaban en la momificación, evitando la descomposición de los cadáveres.


Composición

La composición química del propóleo es bastante compleja y depende de la fuente vegetal. Básicamente se compone de un 50-55% de resinas y bálsamos, 30-40% de cera de abeja, 5-10% de aceites esenciales o volátiles, 5% de polen y 5% de materiales diversos (orgánicos y minerales). Se han identificado más de 160 compuestos, de los cuales un 50% son compuestos fenólicos, a los cuales se les atribuye acción farmacológica. Los principales fenoles identificados son:

* Flavonoides (flavonas, isoflavonas, flavononas).
* Ácidos aromáticos y sus ésteres (ácido cafeico, cinámico y otros).
* Aldehídos aromáticos (vainillina e isovainillina).
* Cumarinas.
* Triglicéridos fenólicos.

Existen otro grupo de compuestos y elementos minerales que se encuentran como trazas (en cantidades casi inapreciables) que resultan de fundamental importancia en la actividad biológica del propóleo y en el metabolismo celular, y destaca la provitamina A y algunas vitaminas del complejo B, en especial la B3 o nicotinamida, además de lactonas, polisacáridos, aminoácidos y otras sustancias aún no identificadas.

Por su composición y propiedades suele recomendarse en caso de afecciones respiratorias recurrentes o en cualquier situación en la que las defensas del organismo están bajas.



¿Para qué sirve?

Aparato circulatorio: El propóleo combina efectos vaso-dilatadores e hipotensores, disminuye la fragilidad capilar, inhibe la oxidación del colesterol y normaliza la tensión arterial. Estos efectos se logran con el uso regular, no debiendo esperarse efectos mágicos en caso de crisis hipertensivas.

Vías respiratorias: Es un antibiótico de amplio espectro que no produce disbacteriosis y que se ha ganado merecidamente la fama de efectivo antigripal. Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en eficaz protector de la garganta y las cuerdas vocales.

Aparato digestivo: En este aspecto ejerce múltiples acciones: normaliza el peristaltismo intestinal, regula el apetito, ayuda a la regeneración de úlceras, es protector hepático y previene la parasitosis.

Dermatología: Su notable capacidad cicatrizante, desinfectante y antiinflamatoria lo hace indicado para heridas, quemaduras y afecciones de la piel. También resulta óptimo como fungicida de amplio espectro y para el acné.

Odontología: Incrementa la salud bucal por sus principios antisépticos, antibióticos y antiinflamatorios. Además estimula la generación de la dentina (esmalte dental) e impide la formación de caries y placa bacteriana.

Contraindicaciones: Ninguna. No se han detectado reacciones alérgicas, ni toxicidad por sobredosis. Se ha demostrado perfectamente compatible y hasta complementario de otras prácticas terapéuticas.

Cuidados: Para mantener sus propiedades requiere que se lo preserve de la luz y de la temperatura, dada las delicadas características biológicas de sus componentes.


Podemos, entonces, utilizarlo para...

* Garganta y boca: en anginas, faringitis, laringitis, aftas bucales, Muguete y abcesos dentales da muy buenos resultados.
* Vías respiratorias: ante los resfriados es muy útil como complemento a otras terapias.
En casos de turbeculosis pulmonar también puede ser un buen aliado.
* Estómago y colon: en casos de úlcera gástrica es de gran ayuda para combatir a la bacteria "Helicobacter Pylori" que se cree responsable de esta dolencia.
Se han conseguido buenos resultados en algunos pacientes afectados por Diverticolitis, gastritis, enfermedad de Crohn y diarrea de candidiosis intestinal.
* Ginecología: las cándidas, llagas uterinas, inflamaciones vaginales y picazones suelen responder muy bien a los lavados de propóleo diluido en agua.
* La piel: el própolis o propóleo es fantástico en la lucha contra las micosis u hongos de la piel.Las personas postradas mucho tiempo en la cama y con llagas o ulceraciones también se pueden beneficiar en gran medida.En el Acné funciona muy bien en forma de crema o para lavarse la cara diluido en agua.En las ulceraciones irritativas de los dedos de la mano, llamadas vulgarmente "alergia a detergentes de las amas de casa" se obtienen buenos resultados usando cremas a base Propóleo y Caléndula. También los sabañones mejoran mucho con la misma crema. Muchos casos de Psoriasis con comprimidos de propóleo mejoraron en 3 meses.



Presentación y conservación

El propóleo tiene una consistencia variable, dependiendo de su origen y de la temperatura. Hasta los 15°C es duro y se torna más maleable a medida que aumenta la temperatura. Su punto de fusión varía entre 60ºC a 70°C, llegando en algunos casos hasta 100°C. Su color también es variable, de amarillo claro a marrón oscuro, pasando por una gran cantidad de tonos castaña. En función del origen vegetal puede presentar color pardo a negro. Su olor también es muy variable, generalmente es agradable, y en algunos casos recuerda a su origen vegetal, mientras que en otros casos posee olor predominante a cera.

El propóleo comercializarse como extracto o utilizado en formulaciones de cosméticos y productos farmacéuticos. Lo podemos encontrar envasado como extracto de própolis. Es necesario almacenarlo en un lugar fresco y seco, en recipientes bien cerrados.

Antes de la toma de cualquier producto es importante recurrir al asesoramiento de un profesional cualificado. La dosis habitual es de unas 20-30 gotas en medio vaso de agua, tres veces al día.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Esmalte de uñas



Podemos encontrar en nuestras farmacias, la línea de esmaltes, nailine, respetuosa con la salud de nuestras uñas. Características:
  • Inocuos para la piel y las uñas.
  • No contienen formaldehído.
  • Aplicación fácil y cómoda.
  • Espesor uniforme.
  • Color uniforme.
  • Brillo.
  • Flexibilidad.
  • Secado Rápido.
  • Gran duración.
Su precio ronda los 2,50 €, un muy buen precio para un esmalte que además de ser muy eficaz y nada abrasivo o dañino, tiene vitamina C que refuerza y endurece nuestras uñas.

Un consejo para conservarlo perfecto durante mucho tiempo: guardarlo en la nevera.

Gama de colores y otros productos en: http://nailine2.farmedco.com/cuidado-de-las-unas/tratamiento-de-unas

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cremas solares

Hay tres productos relacionados directamente con el verano: los exfoliantes, los autobronceadores y las cremas protectoras de sol.

Para protegerse de los rayos solares, la mayoría opta por las cremas.Los productos convencionales contienen agentes con efecto hormonal y no está demostrado que supongan una medida preventiva eficaz contra el cáncer de piel. Más que una buena crema, la mejor prevención es la prudencia: no exponerse al sol en las horas del mediodía, ni durante un tiempo excesivo.

Las cremas convencionales contienen sustancias cuya seguridad no está garantizada. Los filtros químicos y otros ingredientes están bajo sospecha de comportarse como hormonas, incrementando el riesgo de sufrir enfermedades graves como el cáncer. Estos ingredientes son 4-methyl-benzylidencamphor (4-MBC o MBC), otyl o ethyl-hexyl-methoxycinnamate (OMC), benzophenone-3 u oxybenzon, homosalate, octyl-dimethyl-para-aminobenzoic-acid (OD-PABA), diethyl phtalate y 3-benzylidencamphor.

Se investiga desde hace años el efecto de los filtros solares químicos, y se cree a partir de estudios realizados con animales, que su aplicación en fases tempranas de la vida puede llevar a cambios en el cerebro y en los órganos reproductores. Además de estos peligrosos ingredientes hormonales, contienen otros igualmente indeseables, como aromas y perfumes que pueden desencadenar alergias, compuestos policíclicos tóxicos que se acumulan en el tejido graso, polietilenglicoles (PEGs), que aumentan la permeabilidad de la piel o bien derivados del irritante y cancerígeno formaldehído.


En el caso de la piel de los niños es muy sensible porque las funciones de autoprotección –especialmente la capacidad de pigmentación– aún no están desarolladas como en los adultos; se suelen completar hacia los seis años. El problema es que los niños se pasan el día jugando al aire libre. Antes de cumplir tres años no deberían permanecer al sol más de unos minutos. Y, en caso de exponerse al sol, deberían vestir ropa fresca y holgada, además de gorra. En la playa y la piscina es imprescindible la aplicación a conciencia de una crema natural o ecológica certificada con un factor superior a 25.
Los productos certificados carecen de todos los ingredientes peligrosos mencionados y basan su eficacia en los filtros minerales de óxido de cinc o dióxido de titanio. Pese a ser cremas muy seguras, hay que tener una precaución: no deben ser ingeridas por los niños, porque entre las nanopartículas minerales pueden encontrarse trazas de plomo. Para reducir el riesgo de ingesta y de reacción alérgica, conviene elegir productos que estén libres de aromas.

En cualquier caso, para una protección eficaz y segura, debemos asegurarnos de que la crema que compremos se base en estos filtros minerales, y no contenga ninguno de los componentes citados como sospechosos.

Prevención

Una piel en buen estado resiste mucho mejor la acción del sol que otra que haya sido descuidada. Hay que mantenerla hidratada, tratándola diariamente después de la ducha con una crema o un aceite naturales. Además, un par de veces a la semana conviene aplicarse un producto exfoliante suave o frotarse con un guante de lufa.
La piel también se cuida desde dentro. Resulta crucial beber agua en abundancia, de dos a tres litros diarios, para que se mantengan hidratadas las capas profundas de la piel. Asimismo es recomendable incrementar la ingesta de alimentos abundantes en betacaroteno, como las zanahorias, los albaricoques, los mangos o los melones.


Exfoliantes

Hay tres productos relacionados directamente con el verano: los exfoliantes, los autobronceadores y las cremas protectoras de sol.

Respecto a los exfoliantes hay que decir, que deben utilizarse antes de echar cualquier crema sobre la piel, especialmente las autobronceadoras.

Los productos convencionales recurren al plástico y otros agentes artificiales. La exfoliación es un cuidado que libera la piel de células muertas que podrían taponar los poros y favorecer la aparición de quistes.

Los exfoliantes estimulan la circulación sanguínea de tal modo que, después, la piel se suaviza y está receptiva a cualquier otro tratamiento posterior que se le dé.

La acción exfoliante es debida a que los productos contienen partículas sólidas que arrastran las escamas. En muchos casos son bolitas sintéticas de polietileno o nailon, por ejemplo. Estos no son los materiales más adecuados para ponerlos en contacto con la piel ni para dejar que contaminen gravemente las aguas residuales. En cambio, los productos naturales recurren a los huesos de frutas pulverizados, las fibras vegetales (de lufa o algas), silicio (arena) o simplemente granos de azúcar o sal mezclados con el resto de ingredientes. Cada vez es más frecuente que se utilicen ingredientes alimentarios que hacen más apetitoso el producto. Se emplean, por ejemplo, granos de café (se dice que ayuda además a combatir la piel de naranja) o semillas de amapola, manzana y lima.

Cuidado con las etiquetas

Hay que tener cuidado con la supuesta información que aparece en las etiquetas. Muchos fabricantes imprimen con ligereza el término “natural” porque incluyen unas cuantas semillas de kiwi o copos de coco en medio de unos componentes totalmente artificiales e indeseables. La lista de ingredientes que representan un riesgo es sorprendentemente larga. Tienen sustancias aromáticas que pueden desencadenar alergias de contacto o que pueden penetrar en el organismo a través de la piel y acumularse en el tejido graso. Se han encontrado restos de estas sustancias en el torrente sanguíneo, en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical. También se han hallado dietilftalatos, que pueden alterar el sistema endocrino, así como polietilenglicoles (PEGs), que hacen más permeable la piel y, además, facilitan la entrada de todas esas sustancias indeseables mencionadas.

Si vamos a utilizar un exfoliante debemos asegurarnos de que sus ingredientes sean lo más naturales posibles.

¿Qué hay del exfoliante casero?

Se recomienda mezclar sal fina de cocina con el gel de ducha o el aceite corporal. También se pueden mezclar tres cucharadas de sal o azúcar con aceite de oliva y zumo de limón.

También hay algunas personas que aprovehcan los restos de cremas solares al final de verano y lo mezclan con azúcar.

Sin duda alguna, el mejor exfoliante natural es el agua mar y la arena de playa. El agua de mar ayuda a limpiar la piel de impurezas y de grasa. Si queremos fabricar un exfoliante es buena idea mezclarla la propia arena de la playa y alguna crema que nos ayude a aplicarlo. En cuanto a la cara, lavarla todos los días con agua de mar, ayuda a prevenir acné y las imperfecciones, aunque no es recomendable el uso diario para pieles secas o sensibles.

Autobronceadores

Hay tres productos relacionados directamente con el verano: los exfoliantes, los autobronceadores y las cremas protectoras de sol.



¿Qué debemos saber de los autobronceadores?

Respecto a los autobronceadores el principio activo es una sustancia natural, pero no el resto de ingredientes. La mayoría contiene dihidroxiacetona (DHA), un hidrato de carbono simple, incoloro, descubierto en 1920 en Alemania, que se obtiene de la remolacha azucarera, de la caña de azúcar y del aceite de palma. La DHA, que se considera un ingrediente aceptable para la cosmética natural certificada, tiene la capacidad de reaccionar con los aminoácidos presentes en las células muertas de la superficie de la piel. Los pigmentos resultantes se denominan melanoidinas, que son similares en color a la melanina, la sustancia natural que se halla en capas más profundas de la piel y que es responsable del bronceado natural al exponerse a los rayos solares.


El efecto de la DHA empieza tras la aplicación y produce el moreno en unas horas. Pero como las células de la capa exterior de la piel se renuevan constantemente, el moreno desaparece en diez días si no se realizan más aplicaciones.
Los autobronceadores actuales contienen entre 3% y un 5% de DHA. La mayoría de los expertos la consideran una sustancia razonablemente segura, pero no está exenta de problemas. El más preocupante es que, si tras la aplicación de la crema se expone la piel al sol, se multiplica la generación de radicales libres, agentes asociados al envejecimiento prematuro y a las enfermedades degenerativas. Por otra parte, si se somete la crema a un calor excesivo o se almacena durante mucho tiempo, puede provocar la aparición del cancerígeno, irritante y alergénico formaldehído.


Otro agente bronceador menos utilizado es la eritrulosa, de efecto más lento que la DHA, pero más duradero y químicamente más estable. El problema es que la eritrulosa es cinco veces más cara y los fabricantes convencionales la utilizan principalmente en productos para el rostro.
Por otra parte, las cremas contienen ingredientes problemáticos que son frecuentemente utilizados en todo tipo de productos por parte de la industria de la cosmética y la higiene personal. Los polietilenglicoles y su derivados, por ejemplo, aumentan la permeabilidad de la piel a todo tipo de sustancias. El dietilftalato (DEP) y algunos filtros solares químicos, que pueden comportarse como hormonas femeninas, traspasan la piel y pueden llegar incluso hasta la leche materna y acumularse en el tejido corporal graso.



Es importante mantener las cremas en un lugar fresco y consumirlas en un periodo de tiempo corto. Así, se evita la formación de sustancias peligrosas como el formaldehído.
Antes de aplicarlas, conviene realizar una exfoliación para eliminar células muertas, de manera que el bronceado resulte uniforme y lo más duradero posible. También puede resultar de ayuda extender previamente una crema hidratante.
En las zonas donde la piel es más gruesa, como codos y rodillas, hay que aplicar menos cantidad de crema. Por otra parte, no hay que olvidar que estas cremas no contienen filtros solares. De hecho, no conviene exponerse al sol mientras se utilizan.